La oferta de espacios de coworking se duplicó en tres años

Los espacios compartidos de trabajo son cada vez más en la Argentina: el número creció de 38 en 2014 a 87 en diciembre de 2016, según la encuesta anual de El plan C, sitio especializado en la llamada “economía colaborativa”. Y el negocio promete seguir creciendo, ya que este año desembarcará en Buenos Aires WeWork, una empresa de origen estadounidense con presencia en 12 países, que se ubicará en la Torre Bellini de Retiro.

Así, los números volverán a duplicarse: se sumarán 12.000 metros cuadrados y 2.000 escritorios disponibles a los 14.000 metros cuadrados y 3.000 escritorios ya existentes en el país e informados durante la Semana del Coworking, en octubre pasado. Hasta ahora, uno de los espacios de trabajo compartido más grandes era Widú, ubicado en el Parque Austral de Pilar, con 1.300 metros cuadrados y 250 puestos.

El fenómeno de alquilar escritorios en espacios compartidos es mundial: globalmente la industria creció un 62% en el último año, según informa Andy Freire, ministro de Modernización, Innovación y Tecnología de la Ciudad. En este contexto, el gobierno porteño está trabajando en un proyecto de ley para crear un permiso de funcionalidad que identifique y represente la especificidad de estos lugares.

“Hoy no hay un marco legal particular que identifique a los espacios de trabajo colaborativo. Al crear una figura específica, estos espacios contarán con una dirección legal”, explica Freire.

En dulce montón

Los espacios de coworking ofrecen distintas modalidades de contratación a los cuentapropistas y emprendedores que los buscan para trabajar: “Pueden ser membresías mensuales, pases semanales, pases diarios o, incluso, por algunas horas”, señala Marcela Basch, editora de El plan C.

Según su relevamiento, más del 90% de estos espacios son emprendimientos privados o dependen de empresas. El resto dependen de ONG, universidades u organismos públicos. Tal el caso de la Ciudad, que ofrece 48 puestos de trabajo en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD) y 46 más en Campus BA, en Plaza Houssay, con turnos de 5 horas que se reservan online.

Además de las ventajas evidentes que presenta esta modalidad para un emprendedor o un cuentapropista frente a los costos fijos que implica el alquiler de una oficina propia, quienes están en el negocio señalan que estos espacios generan “comunidad” y “sinergia” al permitir la interacción entre emprendedores.

Para Silvia de Torres Carbonell, subsecretaria de Economía Creativa del Gobierno de la Ciudad, “el coworking es mucho más que oficinas compartidas: no se trata solo del espacio, sino que también se generan charlas, training, eventos; se comparte información, lo cual es un valor agregado para los emprendedores”. Por otra parte, ambos funcionarios resaltan que se generan proyectos en colaboración entre distintos emprendimientos gracias a que se comparten los espacios de trabajo.

Según el relevamiento de El plan C de 2015, en buena parte de los espacios se aplica algún tipo de criterio de admisión: “Esto diferencia a los espacios de coworking de una oficina de alquiler y pone el énfasis en la comunidad de trabajo”, dice Basch.

En cuanto al funcionamiento, la mayor parte de los espacios de coworking abre en horarios de oficina, pero también hay otros que suman los sábados y horarios más amplios. Incluso, 24 horas.

Vanina Klinkovich fundó Tidea Comunicación hace ya 10 años. “Trabajaba desde casa y organizaba las reuniones con clientes y proveedores en sus lugares de trabajo. Me gusta moverme; pero a medida que vas creciendo y querés sumar colaboradores, ya no da que trabajen en tu casa o reunirse en bares”, dice.

Así, optó por Deck-co, un espacio de coworking en Palermo donde contrató dos puestos de trabajo flexible, dos veces por semana. “Es un lugar relativamente nuevo y tranquilo, que ofrece sus salas de reuniones sin mucha burocracia”, describe Klinkovich. “El espacio es acogedor, no circula mucha gente y eso me sirve”, agrega.

El paquete que le ofrecen incluye también horas de asesoría en temas ligados a marketing y administración “que ayudan a cualquier persona que tenga que administrar su negocio”, dice.

Más números

Las espacios de coworking se concentran, sobre todo, en la Ciudad de Buenos Aires. En el relevamiento 2015 de El plan C, 26 estaban ubicados en la capital del país; 8 en GBA y otros 8 en la provincia de Buenos Aires. De las ciudades del interior se destacaban Córdoba, con 15 espacios, y Rosario, con 4.

Por otra parte, nueve de cada diez espacios apuntan a ser ocupados por emprendedores, aunque también hay cuentapropistas, pymes, trabajadores nómades y estudiantes que utilizan estos lugares.

Los costos de las membresías o pases pueden variar mucho, no sólo por el tiempo de ocupación que ofrecen, sino también por los llamados “amenities” y las actividades que organizan para sus miembros. Así, los abonos básicos varían en un rango que va de $500 a $5.000.

En el caso de WeWork, la membresía costará 300 dólares por persona e incluirá, además del espacio físico y los servicios asociados, una aplicación que permite el intercambio con los miembros de la plataforma en todo el mundo. “El 70% de los miembros de WeWork hicieron negocios entre ellos”, asegura Patricio Fuks, fundador de Fën Hoteles, quien se unió a la compañía en 2016 como gerente general regional para Latinoamérica. Además, enfatiza, la aplicación permite reservar salas de reuniones en cualquiera de los espacios de la empresa en todo el mundo. Fuks indicó: “No podemos hablar de inversiones financieras” cuando se le consultó sobre el monto implicado en la puesta en marcha del negocio en la Argentina.

Fuente: Clarin IEco

enero 10, 2017

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